viernes, 30 de agosto de 2013

Greguerías


El pensador de Rodin es un ajedrecista a quien la han quitado  la mesa! -Ramón Gómez de la Serna -  




El niño toma un caballo, que se transforma
 en un Pegaso y la imaginación vuela.


Gregerias autor Gabriel Capó Vidal


Los caballos se acercan a los niños, bajando las orejas y al oído les relinchan con nobleza...  ese cariño que no terminara jamás.

Siendo un Rey no entiende, porque se tiene que inclinar, al abandonar el trebejista la partida

Un arreglo tiene el juego para siempre ganar, comprar la partida

Siempre que se eliminan todas la piezas y los peones, ambos reyes en  amena charla, se quejan del servicio.

Después de cada partida la torre acudía al psicoanalista para hablar de su fobia a los caballos     

La Reyna empezó a sospechar del peón  "Luth” por los respiros que le procuraba al rey.

El alfil culpa a Darwin de la falta de su trompa.

Una pieza que impide el enroque, goza su voyerismo.

El tablero se aburre sin un reloj que finalice la partida.

El tablero es el lugar de los sueños... y agonías.

La reina extraña, los vestidos ceñidos, de cuando solo caminaba paso a pasito.

El hipopótamo siempre quiso ser una pieza en el ajedrez, eso contaba Thal.

Hay torres que viven en una Torre de marfil.

Aquel negro caballo le decían el "persa", por su afición  al alcohol.

Aquel tablero de chaturanga lamentaba, estos tiempos no son los de antes, y evocaba a los cuatro ejércitos.     
                                                 
El  peón holgazán piensa: no por mucho madrugar se caminan dos pasos

Al caballo la única letra que le gusta del abecedario es la L

Aquel peón desde niño siempre se sintió mujer y su anhelo es llegar a la octava fila

Los caballos desde el tablero... miran a cada burro.

Aquel peón le nombraban Filidor, por "músico"

Las piezas de ajedrez siempre guardan compostura y juegan mejor cuando las observa Javier Vargas, con tal de dar la nota

Aquella dama dejo las hipocresías, siendo su naturaleza de firzan, le dijo al rey: bésame, como si no me conocieras

Aquella dama quería ser todo menos virgen y odiaba a los franceses

Aquella pieza bohemia y antigua de ajedrez, llena de recuerdos, se la pasaba en las "cruzadas"

Los caballos sueñan que una ajedrecista los bese, para volver a ser caballeros

Los peones carecen de ideas anarquistas

El rey prefiere permanecer en el tablero disponiendo, que guardado en la caja Odia el hacinamiento.

Los monarcas del tablero son los únicos que no tienen habitaciones suntuosas para descansar.

Aquel caballo era tan glotón, que saltando de casilla en casilla, se comió, uno a uno, los granos de la recompensa de Sisa

En los pasillos de la corte el alfil y la torre secretean y ríen: solo es un firzan, que acusan de ser un trepador, aseguran que se apropio de sus movimientos y se nombro Dama.

Los antiguos ajedreces odian a Staunton

Aquella dama contagio a Pillsbury, desde entonces tiene una fama negra

Los peones que caminan zigzageantes y llegan tarde a la partida, se nombran Alejin

La torre es un carro de guerra que perdió sus ruedas.

En un antiguo manuscrito se han encontrado los nombres de los peones, pero no los han dado a conocer. Ha transcendido que todos fueron amantes de la reina.

A todo Staunton le llega su Morphy.
  
Cuando el rey está ausente los peones se divierten

A la ciega todos los peones son pardos

De ajedrecista todo tenemos un poco

 De batallas y combates sobre el tablero millares

Ajedrecista jilguero siempre cambia el plan de vuelo

Después del rey ahogado tapan el pozo

Después del jaque mate, el rabo entre las patas, porque ni Dios lo quita

Dios aprieta pero también ahoga

Donde lloran esta el jaque

En una partida el que mejor juega es el mirón que lo sabe todo

Hay quien, paga, empata y goza un titulo, aunque solo se engañe.

 Hablo el buey y dijo ¡Juez!

Cree eso lo de los ajedrecistas se hacen solos y veras como dilapidarás el tiempo

La reina supo por sus besos que él era un peón envenenado.

Miré su rating y me dije yo me lo guiso, y me comió las piezas

En una partida llueve a gusto de todos los mirones

Ajedrecista que solo conoce una apertura, como al ratón, pronto le cae el gato en el gaznate

En el tablero no se conoce el destino

Maquiavélico, avieso, el alfil se mueve sobre el tablero, con habilidad de político, nunca en el camino recto

Los tramposos en el ajedrez son la misma añagaza, son como el mismo músico, pero con diferente son. Es el mismo perro, pero con diferente correa, la misma cosa, pero con diferente nombre. Son la misma gata, pero muy tiznada

Todos tuvieron el mismo sueño, después de su guerrear, convertirse en reina cuando seis peones se coronaron, aquello se convirtió en otra batalla, peleándose todas por los afeites, la corona , el centro y el estoque.

Quien mueve al caballo por dinero no se llama caballero

Aquel rey siempre estaba detrás de las rocas... con Whisky

Ajedrecista tonto no sube al podio

Para madrugar en la apertura, uno que se duerma.

Cuando cantes jaque mate, no digas de esta agua no beberé.

Sabio es pensar antes de actuar, porque al necio saca de quicio

Era tan serio, como un ajedrecista en apuro de tiempo

Si el caballo no sube menos el rey

Quien sabe que un ajedrecista se tiñe el pelo, es porque ante un mate le arranco los pelos

Si el ajedrez te causa tedio, ver tv es buen remedio
 
 Frente al ahogado no se menciona el hubiera... porque se hace interminable el análisis

Ajedrecista que huye no sirve para la guerra, se asusta de los peones que tira a su propio tejado

Siempre hay un Morphy para un Stauton                         

Libro prestado al ajedrecista, libro que no volverá

Todo medio juego pasa por un laberinto

La dama y el alfil han nombrado Duque, al pastor de las ovejas

Las piezas piensan que les niegan el derecho de autor del mate del loco, del pastor, de pasillo, de coz, y que eso no es legal

La especialidad de las torres es el mate de pasillo

El caballo es el único que da mate con la coz

Cuando el peón del rey, observa a ciertos ajedrecistas, define y le aconseja a la reina, el mate del loco.

Las torres dobladas se creen una reina

Un peón presumía de haber paseado por todos escaques, lo cual a la Reina la sacaba de sus casillas.

Ya en oscuridad de la caja, el rey le susurra a la reina:  zugzwang

Al peón “Zenoit” siempre  los demás, le preguntaban el pronóstico con el tiempo

Aquella reina, como Penelope siempre estaba tejiendo… redes de mate

Aquel peón después de llegar a  la octava fila, se fugo del tablero, cansado de los inútiles lances del su rey

El niño dibuja en su mente, la fantasía que el ajedrez, en el despiertan: batallas, castillos… miles de pensamientos surgen y vuelan.

Los niños piensan que si los peones comen de lado, también así digieren.

Los niños que inician en el ajedrez, al caballo lo mueven como  C, como A, como B, como A, como L, como L, o como O, como un caballo que pace en todas partes

El niño toma un caballo, y este se transforma en un Pegaso

Aquella primera clase fue terrorífica para el niño, que supo de comer caballos, de celadas gambitos; mates, ahogados, de un alfil malo y del Armageddon.

Muchos peones antes de que inicie un encuentro, gritan a corro: ¡forfait, forfait, forfait!

Aquel ajedrecista estallo en furia, cuando su rival le dijo: lo coloco

En el reino del tablero, el rey, la reina y las piezas mayores son la aristocracia.

Aquellos peones bastardos se rebelaron, ante el rey, su grito de rebelión fue: ¡somos una sola estirpe!

El peón  es un travestí que anhela llegar a la octava fila

Los peones solo se saludan cuando se comen al paso

El alfil negro siempre añora el marfil.

El tablero rememora la diversión de aquellos dados.

El rey si tiene que morir prefiere morir ahogado

El alfil actual lamenta haber perdió el "colmillo" de sus antecesores.



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