domingo, 24 de octubre de 2010

Educar para una vida feliz.



Lo esencial para el proceso de aprendizaje se encuentra en el niño, esencialmente en su deseo de aprender. La idea es construir una escuela apta para el niño en lugar de hacer al niño apto para la escuela. Un sistema de relación educativa donde el lugar central lo ocupa el niño, sus aspiraciones y su inteligencia.


La propuesta pedagógica gira en tomo al interés del niño y finalizar el autoritarismo. La academia como un espacio de relaciones donde los niños puedan desear el aprendizaje y organizarse como comunidad a partir de la formulación de sus propias pautas, de sus propias normas, aprendiendo a ser libres, descubriendo el verdadero significado de vivir y dejar vivir desde la libertad y la convivencia.

Un maestro complaciente a escucharse, para reconocerse en la acción y en la disposición de escuchar, para reconocer al otro.

Preservar la bondad del niño, que tiene intereses propios en su vida y que es capaz de protegerlos, la búsqueda de la alegría y su felicidad, la igualdad entre su desarrollo intelectual y sentimental.

Fomentar el respeto recíproco entre los niños sin diferencia de edad, sexo, color, raza, religión, formar seres independientes, contentos, respetuosos, animosos ante la vida, creativos, y trabajadores.

Lograr individuos con una gran capacidad para vivir, y para disfrutar una buena jornada ajedrecística.

 Gabriel Capò Vidal

Fuente
http://sinapsis-anpa.blogspot.com/2008/02/es-posible-un-summerhill-dentro-del.html

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